viernes, 28 de diciembre de 2007

Office Alone I (o donde está el JB cuando más lo necesitas)

Es todo mentira. El Gobierno es mentira. Los Países son mentira. La Política es mentira. Es siempre la misma mentira. Demasiados medios, demasiadas luchas, demasiada sangre y demasiadas lágrimas; y los fines son todos mentira. Somos ilusos, ingenuos e imbéciles. La única forma de no dejarse engañar es no luchar. Y ni siquiera esa me parece una solución razonable. Os invito a todos a ser más egoístas, más radicales, olvidando todo lo que escucháis, todo lo que os han contado. También podéis rechazar la invitación. Yo tengo mis momentos en que llego a ese egoísmo y a esa radicalidad, y me río de ellos, y de vosotros. Pero en el fondo os quiero, e incluso les quiero. Porque siempre ha sido así, y quizá siempre será así.


Hoy la promoción exterior de España en la costa oeste americana y de los sectores que representamos está en manos de una oficina vacía, donde sólo deambula un alma en pena pensando si hay algo de verdad en algún sitio. ¿Cómo pude creerme todo eso?

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Civilización y evolución

Tengo bastante fe en el progreso de la humanidad. A pesar de los indicios, que parecen acelerarse últimamente, de que esto va a peor, hay algo que siempre me invita a pensar en positivo. En todas las culturas, se encuentran muestras de inconformidad y un deseo aparentemente altruísta de construir un mundo mejor. Cuando estos deseos se coordinen entre sí y confluyan con otros aspectos de la psique humana, como la lógica y la inteligencia, los repetidos y vanos intentos por parar el camino a la destrucción -o cosas peores- se convertirán en eficaces y constructivas acciones que nos llevaran como sistema a una línea mejor. [Por supuesto, no me refiero exclusivamente a progreso tecnológico ni demás patrañas. Es cada vez más evidente que esta mejora debe venir por el campo de la filosofía colectiva. Y un buen inicio son algunas formulaciones de la filosofía del límite, que aboga por renunciar a esa búsqueda obsesiva de la evolución técnica. Recomiendo humildemente -con sus limitaciones, como todo; por el momento- Jorge Riechman, Gente que no quiere viajar a Marte].


No es sólo esa evidencia de los esfuerzos por cambiar las cosas. En ocasiones también encontramos muestras de evolución, de mejora, incluso donde menos nos lo esperamos. Si entrar en contacto con el Free Refill fue uno de esos momentos que certifica la brillantez de la mente humana, comprobar que existe un sitio donde ese concepto -indudablemente resultado de siglos de progreso y esfuerzos en diversos ámbitos- se ha ampliado hasta abarcar los maravillos ámbitos de los destilados fue una experiencia embriagadora. Ese sitio no es otro que Las Vegas y sus casinos, donde sus voluptuosas camareras atienden a propios o extraños sin experar una retribución por ello, más que las propinas que nosotros asombrados por cuanto acontece a nuestro alrededor tenemos a bien ofrecerles.

Del resto ya se sabe. What happens in Vegas, stays in Vegas. Y va a happen más de una vez.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Felicidad dicen...

Los que me conocen saben que me gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Un pedo con Alfredo, una sonrisa del fantasma, un paquete de MisterCorn un domingo por la tarde pateando sin rumbo Madrid. Correr por el camino justo antes de que se ponga a llover, continuar mientras llueve. Un gol, un pase, un entradón. Música en directo, los altavoces de casa a toda ostia. Pisar el acelerador. Las grandes escenas. Recibir un mensaje.

No os engañeís. La felicidad no existe. Nadie es feliz. Si dice que lo es, miente. Si cree que lo es, se miente a sí mismo. Vivimos en un mundo demasiado complejo para ello. En cierta manera, la felicidad es como dios (Dios, que dice el Corte Inglés que ya estamos en navidad). Un invento para cubrir incertidumbres, miedos, malestares. A medida que se complejiza la sociedad, no sólo no rellenamos estos huecos, sino que estamos mucho menos seguros de todo. Hemos renunciado a dios. Ahora nos conformamos con ser felices.

Yo no quiero ser feliz. No aspiro a ello. Ni siquiera quiero ser. No podemos cambiar la esencia de las cosas sin cambiar la cosa misma. Y como me reconozco ególatra, me gusta lo que soy. Pero cuando me encuentro ante uno de esos pequeños momentos, me dejo llevar. Me siento casi levitando y se me olvida esa estúpida idea de que hay que llegar lejos, conseguir cosas, mejorar. Ser feliz. Se me olvida todo eso y simplemente disfruto. Quizá algún día, cerquita del hoyo, recuerde muchos de estos momentos y, que contradicción, crea que he sido feliz. Seguramente no lo haga, pero que me quiten lo bailao.


Anoche le eché una mano a mi roomie con el equipo de DJ. Tocaba en un evento y mi labor era básicamente cargar y descargar todo. Durante la fiesta, mis obligaciones se ceñían a guardar la compostura -lo cual a veces no resulta tan sencillo-. Mis derechos, bebida y comida, pequeños placeres de la vida. La cuestión es que el sitio era el Yamashiro, japo que está al comienzo de las colinas, con unas cristaleras gigantes desde donde se ve toda la ciudad. Con un seven seven en la mano, me pude sentir como Ed Norton al final de Fight Club. Y dejarme disfrutar.

lunes, 10 de diciembre de 2007

What city means

Desde el ventanal de la habitación del Westin Market Street, se veía la Tercera, los jardines del centro de arte Yerba Buena, el MOMA y en definitiva, la parte sureste de la ciudad.

Cuatro esquinas pueden llegar a definir una ciudad. Se necesitan cuatro esquinas con personalidad. Y desde arriba, las tenía. Pasaron como un flash los dos meses casi de encierro en Los Angeles. Y volví a descubrir qué significaba una ciudad. San Francisco es Madrid. Las calles y avenidas tienen un cierto sentido -quizá demasiado americano-, pero por primera vez en este país pude ver cómo los edificios se comunicaban entre sí. El sentido que pone la cuadrícula, se lo rompen los cambios de altura.


Tiene muchas cosas para ser una gran ciudad. Quizá se pasó de alternativa. Y se pasó con su programa de ayuda a enfermos psíquicos. Aunque tampoco tiene nada de malo una ciudad llena de locos.


Tiene un buen sistema de transporte público [el transporte público, como las esquinas, marca la personalidad de las ciudades; el metro de Madrid -lo que era hace unos años-, el autobús por las mañanas en el barrio lleno de abonos dorados], el mejor escaparate para ver las excentridades de sus habitantes, siempre atentos a las necesidades de conversación, compañía y destilados de desconocidos y mascotas.


Tiene noche [las ciudades son sus noches, o cómo son capaces de quitarse su disfraz de diurna cotidianidad. Malasaña, Lavapiés]. La clase que a veces le falta a Los Angeles. El disfrute pausado, que se alarga de a poquito (hasta las 2am, norma estatal).


Y en definitiva una fisionamia urbana hecha a medias entre uno de sus locos, uno de sus gays y uno de sus chinorris. Playa, oceano, la bahía, el Puente de la Bahía (¿a qué panoli se le ocurrió elegir el Golden Gate como emblema de la ciudad?), las vistas de Oakland desde Twin Peaks, cuestas, arriba abajo. Alcatraz, Embarcadero, Chinatown.


Habrá que volver.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Spain (II): ¿Lava?doras

Segunda sesión de trabajo
Elemento de análisis en el idioma nativo: washer, dryer, laundry service, lori (mexican)
Traducción libre al español: lavadora (el término secadora es desconocido por debajo del valle del Jerte)

En Estados Unidos se tiene una particular visión de los europeos en cuanto a limpieza se refiere. Hablando clarinete, piensan que somos un poco serdos; y los españoles no sólo no nos escapamos de este tópico, sino que somos -cuando se conoce nuestra existencia- centro de su ira higiénica. No es algo por los que les culpe; en general, es una visión compartida en toda Europa de España como país atrasado y susio.
Nada más lejos de la realidad, España es cuanto menos el país que más limpia del mundo, especialmente en el sur. Está documentado, entren en el buscador antes conocido como guguel y buscando encontrarán mucho sobre ello. O comparen la ama de casa media que friega su casita 5-6 días a la semana y su cocina más de días, que pinta su casa todos los veranos, con las costumbres extendidas pasando los Pirineos. Ya sabeis que me encanta generalizar, pero ahí están los datos.El caso es que la lavadora americana me fascino al principio. En una hora parece que tienes la ropa lavada y seca. Es una auténtica maravilla comprobar que está máquina es capaz en menos de media hora de... no hacer una mierda.

Algún genio ha sido capaz de inventar una máquina que da vueltas, moja la ropa y consigue, previo paso por la secadora situada unas pulgadas arriba, dejar la ropa exactamente en el mismo estado que uno la introdujo, salvo porque los tejidos (o alguna otra palabra técnica para designar a lo que compone la ropa, que desconozco) acaban mucho peor. Llevo días, mis queridos amigos, intento analizar cual es destino de las cada vez más ingentes cantidades de detergente que pongo en el compartimento que el mismo genio ha diseñado, sin ningún resultado válido. En fin. Un tema paralelo es el desconocimiento en la mayoría de hogares -y hoteles, por supuesto- por el dispositivo denominado plancha, cuya eficacia verdaderamente siempre he admirado a pesar de que no sea especialmente hábil en su manejo. Sin otro particular.

lunes, 26 de noviembre de 2007

México, el otro post

México es un maldito infierno. Los tentadores jugos y taquitos le ponen a uno siempre al borde de la venganza de Moctezuma.


Tráfico, contaminación, inseguridad. Bonitas mexicanas. Toda la ciudad es un continuo riesgo y tentación, y ya saben mis queridos amigos que no me caracterizo por la entereza ante los placeres mundanos.


Santa María de Guadalupe, por qué me has abandonado a los brazos del tequila, el ron y la chela. Por qué los mariachis, Garibaldi y beber más. Por qué Palmas 500, las niñas fresa. Por qué las Vickys, los gritos, Místico, el Hijo del Perro Aguayo, "joven, una chela más!". Por qué Momma, el roce de la silicona al pasar, los diferentes acentos, todos latinos, cercanos, ebrios. Por qué esta felicidad caminando por Polanco en busca de un sitio en el que desayunar. Por qué busco otro más, más chile, más picante, más placer, más dolor. Por qué la penúltima chela del Seven, del Oxxo. Por qué Virgencita, por qué me has dejado sólo y tan bien acompañado.


Y para completar el desaguisado, se viene el estallido. Un envidiable grupo de becarios ICEX con una ciudad a medio descubrir. Gracias Gonza, Sara, Elsa, Asier, Patxi, Ruth, Ira, Leti, Alberto. Borrachos de segunda fase quemando las últimas bazas. Gracias Pablo, Peru. Hermanos mexicanos, que no pueden ser mejores embajadores de su tierra, estuvieron padre. Gracias Wolf, Guiliana -inolvidable trayecto al aeropuerto, donde sólo faltaron los Cadillacs-. Y mis homeis americanos, deseosos de comerse y -sobre todo- beberse la ciudad. Gracias Martita, Guerrita, Bandín, Itxaso, Marta A, Marta J, el informático y el periodista -bandidos!-.

Te Quiero México (y a ti también fantasma)

Cuatro días y cuatro noches amigos. Pero como dijo la otra, "una bola de emociones". México era lo que pensaba de Mexico -quizá todo está en la predisposición-. Los que me conocen saben que casi al poco de empezar, ya estaba cansado de un tipo de turismo masivo, ese turismo de postal, de veni vidi vici, pa arriba pa abajo, fotos sin sentido. Desde aquel día infinito en Granada, lucha a contracorriente contra mis propias ansias de conocer sitios nuevos. En definitiva, hay ya dos tipos de viajes que me siguen fascinando: el turismo de amigos y el turismo de esencia. Del primero, afortunadamente hay miles de destinos; del segundo, creo que aún quedan unos pocos destinos por descubrir. Cuando se juntan ambos, el resultado no puede ser otro que irrepetible.


He disfrutado con sus ruinas, sus calles, su comida, su vaso de tubo, sus colores, su forma de entender la vida, sus precios. Es indudable que el país contiene algo de una espiritualidad, mezcla de las creencias indígenas, el arraigo católico y la influencia de los gringos.


La sencillez de la comida, el gusto por la fruta, los aromas, y todo en una macrociudad que puede enmascararse por momentos en una gran urbe moderna. Nada más lejos de la realidad; la ciudad no puede engañar a su pasado de monumento de sí misma, recordándose imponente en el centro del lago Texcoco.


Y nada se puede escapar. Ni las construcciones coloniales, ni sus rascacielos son ajenos al esencial espíritu que atraviesa la capital. Ojalá haya una mejor oportunidad para que el interior del país corroboré estas sensaciones intensas, duras, fugaces.


Y finalmente, la noche, la música, las luces -siempre pocas, pero siempre demasiadas-. El mariachi loco quiere bailar.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Me gusta conducir

Finalmente puedo decir que tengo coche. No tengo un puto duro. Pero tengo coche. No sabría decir qué cosa es más importante en esta ciudad. Bueno sí, el coche, por eso he tenido que tomar una decisión racional.

Menos racional es comprarse un coche que gasta un galón cada 15 millas (sí, mis queridos amigos, eso son 23 litros cada 100 kilometros) en una de las ciudades más extensas del mundo. Pero como dice el otro sólo se vive -en Estados Unidos- una vez, y aunque está subiendo, el precio de la gasolina sigue sin ser preocupante para un europeo (la estimación de gasto anual en gasolina para mi coche son 2000 y pico dólares, sumamos factor euros por las nubes y salen 1400 euros, es decir, unos asumibles -espero- 27 euros a la semana). Nota: la gasolina ya está a 0.57€/litro ($3.2/galón). La gente se está mosqueando.


El afortunado es un Jaguar XJ6, un V6 con un motor 4.0 litros y 250 caballos. Que dios nos pille confesados.



lunes, 5 de noviembre de 2007

Halloween III (Parade, West Hollywood)

En Santa Monica Boulevard, se celebra el día de Halloween -un miércoles este año- un desfile que donde se reúnen cienes y miles de personas humanas disfrazadas.


West Hollywood es el barrio gay de esta ciudad y eso se nota. Mucho carne, mucho ambiente. Demasiado quizá. Una milla tan plagada de gente que apenas puede uno ver más allá de lo que tiene justo delante y debe guiarse por el barullo que se va formando cuando pasan los modelitos más llamativos.


También había música en directo y algún sitio para recargar fuerzas con algo de comida o una cerveza. Pero tampoco mucho más. La Parade condensa el sentido más profundo de la vida social de California. Dejarse ver, dejarse querer, que la gente te envidie hasta el punto de querer hacerse una foto contigo (a mí me pidieron tres, lo cual es record absoluto entre los españoles; cosa inexplicable ante mi modelito). Pero también es agradable que a uno le feliciten por su traje o simplemente le sonrían al pasar. Es agradable por un rato.


Halloween II (Deep, Hollywood)

Tras la amarga primera experiencia, mi roomie Rafael a.k.a. Dj Raf Rif se ofreció para demostrarme algo de luz en este infierno de puritanismo. Fuimos al Deep de Hollywood bajo la apariencia de una pareja de pimps que hizo las delicias de los allí presentes. No todo el mundo disfrazado; a mí que me registren.

viernes, 2 de noviembre de 2007

American Film Market: empieza lo bueno



La American Film Market es uno de los grandes eventos que tiene la oficina cada año. Básicamente junta a productores y distribuidores de todo el mundo en un hotel -en realidad dos- de Santa Mónica para que vendan y compren las películas. Nosotros tenemos pabellón/habitación propia, pequeña pero con terraza para la playa de Santa Monica y el Pier, que compartían 19 empresas y 5 organismos.


No es precisamente una feria glamurosa -la leyenda cuenta que algún año se ha dejado caer alguna estrella, aunque es todo cine independiente-, pero es curioso observar la fauna del cine. Además nos da una oportunidad para salir de la oficina y una ocasión para tratar con visitantes, deseosos de disfrutar las maravillas de la ciudad. Pero eso es otra historia...

domingo, 28 de octubre de 2007

Best wishes

Halloween es aquí como lo más de lo más. Poco a poco la fiesta ha ido ganando popularidad y los americanos y americanas en edad de merecer se han dado cuenta de esa costumbre tan española que consiste en aprovechar cualquier evento para ponerse tibio. Los niños siguen pasando por golosinas, pero la inocencia infantil ha ido perdiendo fuerza ante las fiestas en casas y los vestidos de colegialas. Cosa lógica en un país lunático y puritano.



Por ello, deje al grueso de la comunidad española sin mi esperada presencia para plantarme en una fiesta made in America.


Dejastre total. La mitad no bebían, el resto ya no podía controlarse o daban la chapa más de lo que podía aguantar. Media de edad, 33 palos. Sin objeción. Orientación sexual mayoritaria, homosexual en ambos géneros. Sin objeción. Estado de la fiesta a las 00.30 am, muerto. Objeción y retirada a local más cercano. Allí pude disfrutar de algo más de ambiente, para pronto descubrir con asombro aquello de lo que me habían hablado antes. Son cabezas cuadradas. La ley del Estado prohíbe beber alcohol en ningún local después de las dos de la mañana. Y TODOS la cumplen a rajatabla. Era sábado pre-Halloween y aún así no hubo atisbo de colaboración con las fuerzas de seguridad del susodicho antro -por peso, volumen y estatura, desistí rápido de proseguir con la negociación-. A la 1.3o no se vende más, a la 1.45 empiezan a encenderse las luces. A la 1.55 time to go.



Va a ser duro.

sábado, 27 de octubre de 2007

Land of Freedom

Vivo en una zona tranquila. Aquí te puedes encontrar avenidas llenas de todo lo que puedes necesitar. Demasiado llenas quizás, supongo que para ellos por aquello de la competencia. También te puedes encontrar que entre dos avenidas de esas, hay dos manzanas de casitas donde todo es tranquilidad. Y ese es mi caso, justo a medio camino -200 metros- entre Venice y Washington.

Se presentaba un viernes tranquilito. Sólo en casa, alguna peli, camita temprana. Así como quien no quiere la cosa, empieza a sonar algo de música. Abro la puerta y joder. Esos cabrones debían tener un equipo como el de cualquier concierto de Las Ventas. Sonaba un grupo de rock, tocaban en directo, pero sonaba jodidamente alto, como si me hubieran puesto un megaestadio cuatro casas más adelante mientras me duchaba. Empiezo estas líneas con el lógico rencor de que no me habían invitado esos mamones, a la que podía ser la mejor fiesta en la historia de la calle Prospect. Le estaban metiendo caña, mucha batería.

No podía aguantar más. Me cojo la bici y voy a ver que es lo que pasa.

Efectivamente cuatro casas abajo, estaba la fiesta del siglo. Pero la sorpresa no era eso. Sino que conmigo se acercaban tres coches de polícia. Llevaba sonando la música como cuatro minutos, y eran las 8 y tres -miré el reloj-, viernes. Creo que la cosa acabó bien. La polícia se fue y tocaron dos (DOS) canciones más. Lo siento por ellos. Por lo que habrán pagado por ese equipo para quince minutos. Esperon que todos mojen esta noche y se cojan tal papa que mañana tengan que pasarse Halloween viendo la colección de pelis de las hermanas Olsen. Después de tres semanas, se que no lo harán. El 80% estará en la camita a las 2 (a la 1.30 dejan de servir alcohol en los bares, ley del Estado). Alguno mojará por fortuna, y alguno se dejará engañar por algún escote embriagador, pasará media noche de sonrisitas y se irá a la cama soñando que no ha estado mal del todo, que no pasa nada porque son las reglas del juego.

Los míos se harán los despistados a última hora y se quedarán en casa bebiendo la penúltima copa, siempre la mejor, y riéndose de los que duermen, los que joden y a los que les joden. Incluso de la poli, aunque les jodiera la parte de la fiesta que ahora intentan recuperar con un vaso en la mano.

lunes, 22 de octubre de 2007

Me encanta la Formula 1

Lo han conseguido. Con la tenacidad que caracteriza al mundo periodístico, han conseguido enganchar a la gente a la Formula 1 con un asunto que estoy seguro algo tendrá de verdad, pero también mucho de circo mediático inventado. Al final la tragedia acabó cómo debía de hacerlo. Con un borracho en lo alto del podio, celebrando una victoria increíble con la frialdad que da el buen alcohol. Gracias Kimmi por dejarnos en buen lugar.

Para los que no estén muy puestos -en el tema-, colgaré unas fotos resumen de lo sucedido esta temporada.

Celave, no pressure pero esto se merece un comentario.

domingo, 21 de octubre de 2007

Santa Mónica tiene un color especial

No creo que existe en la ciudad un sitio tan completo. Santa Monica tiene su famosísimo muelle (Pier) lleno de atracciones que parece que salen del mar. Y desde allí, la ciudad parece cerrarse en torno a las anchas playas. No en vano, una autovía que recorre la ciudad, la 10, acaba en los mismos aparcamientos al lado del muelle. Ocean Avenue se extiende paralela a la costa, como si fuera una prolongación de la misma que llegará hasta las colinas. Es la típica avenida de películas con altas palmeras a los lados. Tiene incluso un hotel legendario.

La calle comercial peatonal donde uno se puede encontrar una improvisada demostración de tango, al lado de una niña que canta como los ángeles, o unos b.boys dándole al break -Third Street Promenade- al este; Venice y sus extraterrestres al sur en un paseo que es un homenaje en movimiento al Californian way of life -muchos patines, mucha bici, mucho voley en bikini cerca, mucha silicona, hockey patines en un aparcamiento, malabaristas-. Dicen que si los extraterrestres llegaran a Venice... Venice se merece un ratito aparte. En cualquier caso, las playas casi desiertas a pesar de la buena temperatura, parece más una invitación más que una mala señal.

sábado, 20 de octubre de 2007

Not too bad -friki test o qué hacer un sábado por la mañana-



Aprovecho la ocasión, una vez demostrada mi entrega y dedicación a la labor que me ha sido encomendada, para publicar alguna instantánea de la recepción del cónsul el día de la Hispanidad. Pasaba por ser la única ocasión en que habíamos representado con honradez -a ratos- al que nos paga.

viernes, 19 de octubre de 2007

Yo soy minero (Entrada homenaje a los becarios ICEX de New York, Chicago, Washington y Miami)

Una vez asignadas mis primeras funciones, lease realización de estudio de mercado sobre "juegos para video y ordenador" y posteriormente sobre "componentes electrónicos", vaya usted a saber que se inauguraba una feria del sector en esa honorable ciudad de nombre El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula.


"E for All". Nos dieron pase para los cuatro días y además desde la apertura a las 11 hasta las 15 sólo pululabamos por ahí los de pase de invitados.


Una sóla empresa española. CMY Multimedia, hacen juegos educativos para niños. No para ni el tato, el amigo se vino a echar unos tiritos conmigo (me abstengo de publicar fotos para que pueda conservar su puesto).

Hemos empezado demasiado duro. Estoy pensando renunciar a la beca. Además esta semana hemos llegado a los 22 grados de máxima en Los Angeles!!!! Afortunadamente los 29 (84 F de farenjei) vuelven desde el domingo.


P.S: Y no, no bajo este finde a Interlagos a echar al negro de la carretera.

miércoles, 17 de octubre de 2007

El tamaño importa

De momento sólo le encuentro ventajas de vivir en un país a escala 2:1. La razón es básicamente que todo está proporcionado. Proporcionado a lo grande, con lo que uno disfruta más de las cosas que le gusten. Los coches son grandes, pero las calles también; las camas son inmensas, pero las casas son grandísimas; el zumo y la leche se vende a galones, las promociones son para cuando compras 8, 10 paquetes, pero hay que hacer pesas para abrir el frigorífico, el microondas. Joder, en el puto horno cabría un cerdo de 600 libras. La gente pide "boxes" para llevarse lo que no es capaz de jalar -me refiero a los españoles, claro; aunque a mi no me ha pasado ni es previsible que me pase-.


El refill es otro gran invento al que estoy contribuyendo a erradicar. El otro día me pedi una limonada. Estaba jodidamente buena, algo de lo que uno fanático -y experto a la vez, modestia aparte- debe disfrutar. La amiga pasaba y cada cinco minutos veía el vaso -grande, por supuesto- vacío y nada, refill que te refill. Las consecuencias inmediatas fueron que me retiré al excusado creo que dos veces, y dos, que tengo vitamina C hasta que me jubile. La pobre se esperaba una propina acorde a los servicios prestados, y nosotros los muy cabrones vamos ajustandonos al 15% y con ello a los límites de lo cortés.

lunes, 15 de octubre de 2007

Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Spain


La gasolina no es la única ventaja de vivir en un país salvajemente capitalista. La ropa está tirada. Además de los outlets de las afueras que son ya el extremo, hay almacenes con restos de temporada, excesos de stockaje, etc. Por el único coste de buscar en un perchero entre miles de camisas, vaqueros y demás, uno puede conseguir Levis, Calvin Klein, Claiborne, Southpole, casi cualquier marca, cualquier estilo por menos de 20 o 10 dólares. Además vienen con la etiqueta de la tienda original, lo cual pone más al saber que valía 30 o 40 dólares más. Me encanta.El supermercado es otra cosa. Los americanos han desarrollo un avanzado sistema de fijación de precios alimentarios y alimenticios. Consiste en una escala que establece un precio directamente proporcional a las cualidades nutritivas del producto. Así una caja de gigantescas salchichas picantes, sale tirada; mientras un kilo de tomates está a 7 u 8 dólares. Es curioso ver los zumos en los que te advierten que está hecho con "Real Oranges". No quiero ni pensar lo que deben llevar los otros. No importa. Está todo bien. Espero que mi estómago lo aguante. Punto 361 del Karma: cultivo del cuerpo, apuntarse al gimnasio más cercano por motivos de salud, estéticos y para interactuar con los/las nativos/as.